miércoles, 24 de septiembre de 2014

A WILD GIRL: EL PERRO CORRE LIBRE





Cuando empecé a escribir A Wild Girl, no supuse que ante mí tuviese la puerta de un mundo tan rico como el que estoy explorando. Mis coqueteos con el cine siempre han sido eso, coqueteos; algunos cortos por aquí, por allá, el guión de una película de dibujos animados ("6-9", un trabajo que homenajeaba algunos clásicos de la animación, como "Heavy Metal" o "Tygra, hielo y fuego",  y que a pesar de su bisoñez, logró captar el interés de algunos productores, así como alimentar la ambición desmedida de un enfermo), y poco más. A Wild Girl despertó en mí nuevamente el gusanillo de escribir para cine, e incluso me permitió soñar con dirigir. Pero estamos en España, y aquí es complicado soñar. Los primeros intentos de llevar esta historia a la pantalla fueron un calvario lleno de zancadillas, puñaladas traperas, celos, picaresca y todas esas cosas que hacen de nuestro querido país el paraíso de los proyectos rotos. Mi número de enemigos crecía ("Algo has debido hacer bien", decía un conocido mío, "para que tengan ese interés por sacarte de la carretera"), y he de reconocer que me lo hicieron pasar mal. Pero el tiempo pasa, y las horas que invertí en la elaboración de este guión (revisiones y más revisiones, basadas en mi instinto y en los consejos de algunas pocas personas que pasaron por mi vida sin la intención de destruirla) lo han convertido en una obra que pide vivir, que clama por existir. Ahora, a punto de concluir sobre el papel "Road Bitches", la historia que completa esta bilogía femenina de luchadoras, mujeres solitarias y perras sedientas de sangre, vivo el resurgimiento del proyecto de un modo que no he conocido antes. A Wild Girl vivirá; no como la película de "gran" presupuesto que iba a ser, sino como la pequeña película en blanco y negro que siempre soñé. No busco fama, ni reconocimiento, sólo quiero hacerlo. Y nada ni nadie destruirá mi determinación. Como parafraseaba mi querida Ashley: "A los tibios los vomita Dios", y ahora vivo muy lejos de semejante vómito.
 


Rafael Lindem
 
 
 
 
 

6 comentarios:

  1. Ya no iras contando, yo desde luego estaré expectante, mucha mierdaaaaa

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  2. Ya he pisado mierda de sobra. La suerte está asegurada, Lili. Gracias.

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  3. no me extraña que haya gente que se obsesione contigo, eres tan peculiarmente atractivo, con talento y eso es dificilmente perdonable. Yo intentaré no perseguirte por las callejas ( otra cosa es que lo logre ), aunque si te sirve de consuelo, yo soy mas guapa.

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  4. Gracias, Maria. Quedas invitada a la premiere.

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