miércoles, 10 de diciembre de 2014

EL HOMBRE DE MIMBRE No.5



 
 
 
 

 Nuestro número 5 está listo para ser devorado. Es un número ideado hace algo más de un año, y que ha ido completándose poco a poco, como sus hermanos de batalla, gracias a la colaboración desinteresada de un montón de personas que tienen fe en la creatividad, en el trabajo, en el lado positivo de las cosas, en construir... Gracias a ellas esta publicación ha llegado a su quinta encarnación, y gracias a ellas existirán una sexta, una séptima, y las que vengan. 
     En su interior encontrarán dieciséis firmas; quince historias, y dos formas exquisitas de entender la ilustración.  No pasará por alto el detalle de ser un número íntegramente realizado por mujeres. No es casual, sino el modo que tengo de dar las gracias a todas aquellas mujeres que de un modo u otro han mejorado mi vida; a las escritoras que me entretuvieron e inspiraron siendo niño, a las mujeres de mi familia, a mis amigas, a las mujeres que han compartido su vida conmigo, a ti, querida bailarina, que me has enseñado a bailar en mitad de la tormenta. A todas vosotras, escritoras, psicólogas, actrices, pintoras, médicos, camareras, editoras, amas de casa, poetisas, a todas, va dedicado este número.


     Dentro encontrarán la introducción:
 

 
    Y los relatos:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ilustrados por:
 
 
 
 
 
Miss Locard entrevistará a Jack el destripador en:
 
 
 
 
 
"22 Corto", con microcuentos de Pilar Bastardés, Dulce Nana, Leonor Marchesi y Elisa Casasola,
ilustrados por:
 
 
 
 
 
 
Diseño gráfico de:
 
 
 
 
 
Y maquetación de:
 
 
 
 
 
Recuerden que las ventas de este número (sólo tienen que pinchar en la portada de cada número y seguir las indicaciones), así como de anteriores entregas, irán destinadas a la asociación benéfica Matumanini (www.matumainiepd.org/)
 
 
 
 
 
 "Para viajar lejos no hay mejor nave que un libro", decía la gran Emily Dickinson; a veces para cambiar las cosas también. 
 
 
Hasta el próximo número.
 
 
 
 


sábado, 22 de noviembre de 2014

CODY



ANIMAGINA nos brinda un homenaje a sus amigos, y a Tim Burton, en este corto animado del año 2003. ¡Quién te va a querer más y mejor que el diablo!:
 
 
 
 
 
 









martes, 28 de octubre de 2014

KUKUQUECO KUKUQUÉ: EL PEQUEÑO MASÁI QUE QUISO CAMBIAR EL MUNDO

Lau Comero es la encargada de ilustrar este pequeño libro de cuentos. Su talento y sensibilidad no dejarán indiferente a nadie.

 
 
 
Kukuqueco Kukuqué es un punto de reunión, un pequeño salón en el que las letras y las artes plásticas se toman su tiempo para debatir la situación del mundo, la de sus habitantes, independientemente de la especie o raza a la que pertenezcan, y todo desde la perspectiva de un pequeño masái enamorado de la pintura. Éste es el punto de partida, ésta es la excusa que ha reunido y reunirá los talentos de varios escritores, sin más interés que el de dar voz a este pequeño ser extraordinario. El libro aún está en fase de gestación, pero ya da pataditas y nos hace sonreír. Sabemos que será pequeño, humilde, pero también sabemos que será algo hermoso.
 
 
Rafael Lindem
 
 
 


miércoles, 24 de septiembre de 2014

A WILD GIRL: EL PERRO CORRE LIBRE





Cuando empecé a escribir A Wild Girl, no supuse que ante mí tuviese la puerta de un mundo tan rico como el que estoy explorando. Mis coqueteos con el cine siempre han sido eso, coqueteos; algunos cortos por aquí, por allá, el guión de una película de dibujos animados ("6-9", un trabajo que homenajeaba algunos clásicos de la animación, como "Heavy Metal" o "Tygra, hielo y fuego",  y que a pesar de su bisoñez, logró captar el interés de algunos productores, así como alimentar la ambición desmedida de un enfermo), y poco más. A Wild Girl despertó en mí nuevamente el gusanillo de escribir para cine, e incluso me permitió soñar con dirigir. Pero estamos en España, y aquí es complicado soñar. Los primeros intentos de llevar esta historia a la pantalla fueron un calvario lleno de zancadillas, puñaladas traperas, celos, picaresca y todas esas cosas que hacen de nuestro querido país el paraíso de los proyectos rotos. Mi número de enemigos crecía ("Algo has debido hacer bien", decía un conocido mío, "para que tengan ese interés por sacarte de la carretera"), y he de reconocer que me lo hicieron pasar mal. Pero el tiempo pasa, y las horas que invertí en la elaboración de este guión (revisiones y más revisiones, basadas en mi instinto y en los consejos de algunas pocas personas que pasaron por mi vida sin la intención de destruirla) lo han convertido en una obra que pide vivir, que clama por existir. Ahora, a punto de concluir sobre el papel "Road Bitches", la historia que completa esta bilogía femenina de luchadoras, mujeres solitarias y perras sedientas de sangre, vivo el resurgimiento del proyecto de un modo que no he conocido antes. A Wild Girl vivirá; no como la película de "gran" presupuesto que iba a ser, sino como la pequeña película en blanco y negro que siempre soñé. No busco fama, ni reconocimiento, sólo quiero hacerlo. Y nada ni nadie destruirá mi determinación. Como parafraseaba mi querida Ashley: "A los tibios los vomita Dios", y ahora vivo muy lejos de semejante vómito.
 


Rafael Lindem
 
 
 
 
 

martes, 9 de septiembre de 2014

EL MONSTRUO DE OIGREACHD

 
 
 
 
El cielo y la tierra en Oigreachd son como sus piedras, solemnes y silenciosas. Una masa plomiza parece envolverlo todo, impidiendo el movimiento, incluso el transcurrir de los segundos. Sentado ante aquel estanque de las tierras altas, me parecía estar observando uno de esos cuadros de Albert Bierstadt, llenos de inmensidad y humedad, congelados en ese instante negro que precede a la tempestad. Los que me hablaron de aquel lugar ya me habían advertido de sus particularidades; me dijeron que allí no había sido visto jamás un pájaro volando, que la maleza del páramo no crecía de tamaño, que las nubes de tormenta jamás se disipaban ni cambiaban de forma, que jamás soplaba el aire, que los relojes se detenían... Comprobé esto último mirando el mío; una hora allí sentado y continuaban siendo las dos de la tarde. Devolví mi atención a la superficie del estanque, un inmenso óvalo de estaño, tan quieto y carente de vida como el resto del paisaje. También había oído hablar de él, del demonio que habitaba sus profundidades. Fue el padre Buchanan quien, abriendo las tapas del Magīa Compendium, me leyó el relato de Sir Aelius y el monstruo de Oigreachd: "...Y del fondo del estanque surgió la bestia más terrible de todas, y Sir Aelius supo en aquel instante que ninguna de sus habilidades como caballero podría salvarle de sus fauces hambrientas, pues la bestia tenía el poder de convertir la armadura en herrumbre, los músculos en harapos y la piel en pergamino. Nadie puede escapar del monstruo de Oigreachd, ni huyendo en el caballo más rápido, ni ocultándose en la mayor de las fortalezas; sólo al final, en nuestro propio lecho de muerte, seremos capaces de comprender el auténtico alcance de su poder".
     Algo llamó al fin mi atención. Desde que tomé asiento en aquel lugar mis oídos habían venido percibiendo el mismo sonido, una especie de zumbido monótono e infinito, sin altibajos, sin un principio y un final. Era como si el silbido de una brisa incipiente hubiese quedado también atrapado en aquella suerte de ciénaga temporal, empantanado en una nota condenada a perpetuarse eternamente. Pero un nuevo sonido rompió la quietud del aire en mil pedazos, un gorgoteo en la superficie del estanque. Las aguas del centro se agitaron, sumándose al nuevo universo sonoro que acababa de instaurarse. Borboteaban, primero de forma tímida, después describiendo una línea que fue acercándose a la orilla lentamente. ¡Aquella cosa era real!
     Me incorporé al momento, deseoso de satisfacer mi curiosidad. Pronto, vi una extraña forma negra emerger de las aguas; un alto bonete de plumas, distinguido por una insignia dorada que refulgió bajo los rayos del sol. Siguió un rostro blanco e impasible, con unos ojos de cera que miraban sin mirar, y unos labios que insuflaban aire a la boquilla de una gaita, cuyos roncones asomaron al instante como el espinazo de un cadáver contrahecho, envueltos en un constante borboteo. Ya en la superficie, su agónico lenguaje se volvió música: una melodía triste pero llena de energía. Conforme iba dejando las aguas atrás, vi que vestía una chaqueta oscura, y un tartán azulenco que le cruzaba el pecho. Siguió un kilt de color rojo, y unas medias blancas hasta las rodillas; en la de su pierna derecha tenía envainada una pequeña daga con el puño dorado. Por último, unos zapatos negros transportaron la imponente figura del tañedor tierra adentro, en mi dirección. Cuando se detuvo ante mí, sus dedos en el puntero estaban enzarzados en una melodía frenética, un jig que agarraba tu corazón y lo hacía latir el doble de rápido. Nada podía sustraerse a su ritmo; el paisaje entero cobró vida, como llevado de la mano en un baile todopoderoso. La brisa se liberó y echó a correr, las nubes negras flotaron a su aire, mezclándose, deslizándose, vomitando una suave llovizna que  convirtió la faz de la laguna en un espejo estrellado. Miré mi reloj: las agujas giraban de nuevo. Todo cobró vida, y sin embargo, comprendí que todo iba a morir. Todo iba a desaparecer. Mi reloj terminaría oxidándose, las nubes se marcharían, la vegetación se secaría, la laguna terminaría convirtiéndose en un cenagal lleno de huesos. Mi propio corazón dejaría de latir en el futuro, desgastado, consumido por la música de aquel gaitero infatigable. Supe que si continuaba tocando no dejaría nada en pie, y sin embargo, mis oídos no habían conocido jamás una música como aquella, tan deliciosa, tan necesaria. Cuando dejó de tocar, el paisaje volvió a convertirse en una fotografía. Alcé la cabeza, suplicante.
     —No pare, por favor. Siga tocando.
     Sonrió.
     —No he parado, sigo tocando la misma melodía. ¿No la oye? Ya lo hará, esta noche, mientras duerme. O mañana, cuando todo esto le parezca sólo un sueño.
     —¿Seguirá tocando para mí?
     —Así es. Para todos.
     —¿Cómo es posible?
     —Yo soy el monstruo.
     Dicho esto, dio media vuelta y regresó a las aguas del estanque, que acabaron devorando las plumas de su bonete, borrando todo rastro de él. ¿Todo? No. Al levantarme y dar la espalda al estanque, mientras me alejaba  en el páramo, recordé las palabras que me leyó el padre Buchanan: "...sólo al final, en nuestro propio lecho de muerte, seremos capaces de comprender el auténtico alcance de su poder".




Rafael Lindem



 

 

martes, 26 de agosto de 2014

AMBICIÓN EN MI BEMOL (PASAJE DE ALICIA Y OTROS RELATOS DE MIERDA)



Gracias, señorita Tarta de Manzana


 
 
  
 
Michelle: ¡Hola, hermanito, hermanito, hermanito! ¿Escribiendo?


Ralf: Trabajo en nuestro concierto para saxofón alto en mi bemol. Llevo todo el día.


Michelle: ¡Oh, hermanito, hermanito, te quiero tanto, hermanito! ¡Te quiero tanto, tanto, tanto! ¿Lo sabes, verdad?


Ralf: Ajá.


Michelle: Es tanto el amor que siento por ti. Daría mi vida por ti, hermanito. Tú y yo juntos hasta el final, hermanito, hasta el final con nuestro concierto para saxofón en mi bemol. Será un éxito. Nos agasajarán, hermanito, como a estrellas. La ciudad será nuestra. Te quiero tanto, hermanito.


Ralf: Necesito que me ayudes con estos pasajes, Michelle, quedamos en que este concierto estaría escrito por los dos.


Michelle: Oh, hermanito, hermanito, me encantaría, pero tengo que salir. Tengo una cita con un Selmer Bundy y un Yanahisawa. Están como un queso y nos ayudarán con nuestro concierto, hermanito. Están podridos de pasta, hermanito, y tienen muchos contactos. ¿Me oyes? Contactos. Oh, te quiero tanto, hermanito. Hablaré por los dos, hermanito, velaré por los dos. ¿Me queda bien esta minifalda?


Ralf: Pero Michelle...


Michelle: ¡Hermanito, no hay tiempo, hermanito, he de irme! ¡Me esperan, hermanito! ¡Te veo luego, hermanito! ¡Tú escribe, hermanito, escribe mucho y termina nuestro concierto! ¡El concierto es lo primero! ¿Vale, hermanito?


Ralf: Michelle...
 
 
Michelle: Adiós, hermanito, adiós, te quiero tanto, tanto, tanto...




Rafael Lindem







viernes, 22 de agosto de 2014

NIÑOS DE MIMBRE


 
 
 
 
 
A menudo, escribir va más allá de juntar unas pocas letras; a menudo, escribir es mucho más que tomar el conjunto, darle empaque y deleitarnos con el efecto que causa en los demás; a menudo, escribir es mucho más que un camino hacia esa victoria tan poco convincente que señalaba Miguel de Unamuno y que hace enloquecer a ciertas personas; a menudo, escribir puede ser nuestro único camino; una cama caliente en pleno invierno. En un mundo dominado por una falsa socialización, que nos hace contar los contactos por cientos, pero nos empuja a vivir en la más completa soledad, escribir marca la diferencia. Y lo hace porque nos permite entablar dialogo con nosotros mismos, con nuestra propia persona, esa gran olvidada, a la que nunca llamamos para preguntar cómo está. Escribiendo rompemos este muro y recuperamos la plenitud del individuo que toma conciencia de sí mismo. Es entonces cuando comprendemos realmente el poder sanador que esconden las letras.
     Se convierte, al mismo tiempo, en algo muy hermoso de contemplar: leer la voz interior de una persona, sin maquillaje alguno, hablándole al mundo y a sí misma, es todo un regalo. Si la persona es menor de edad, y proviene de un lugar lacrado por la guerra, el hambre o la injusticia social, los matices que adquirirán las letras, el contraste entre niño y drama, llevarán nuestra conciencia a un nivel superior. Niños de Mimbre es un espacio que se moverá dentro de esta filosofía. En él, iremos viendo textos escritos por menores de edad en peligro de exclusión social, problemáticos, o supervivientes de situaciones que escapan a la comprensión de nuestra acomodada mente burguesa. También dará cobijo a un buen número de proyectos literarios orientados a la beneficencia, pero, por encima de todo, nos permitirá aprender de la voz interior de estos pequeños grandes héroes, y de su madurez impuesta.  Quiero agradecer desde aquí la inestimable colaboración de Mwema Children y la asociación Matumaini, y en especial la de Cristina García, sin cuya ayuda nada de esto habría sido posible.
 
 
 
Rafael Lindem
 
 
 
  
 
 


lunes, 11 de agosto de 2014

NOMINACIONES EXCELLENCE A UNA BUENA LABOR







Recibir el premio Excellence por hacer algo con lo que disfruto es un verdadero placer. Recibirlo de una profesional como Estela Caruso (http://cuentosmamatete.blogspot.com.es/), todo un honor.
     A continuación señalaré quince blogs que considero dignos de recibir esta misma distinción. Valoro en ellos la cuidadosa selección de sus contenidos y el mimo con que están hechos.



AL OESTE DEL NORTE (http://adiccionyletras.blogspot.com.es/)

EL RINCÓN LITERARIO DE CHARLOTTE BENNET (http://el-rincon-de-ejbennet.blogspot.com.es/)

EL BLOG DE MAYTE DALIANEGRA (http://maytedalianegra.blogspot.com.es/)

RAFAEL MULERO VALENZUELA (http://rafaelmulero.blogspot.com.es/)

CUENTO A LA VISTA (http://www.cuentoalavista.com/p/que-es-cuento-la-vista.HTML)

BUENAS NOCHES NUEVA ORLEANS (http://buenasnochesnuevaorleans.blogspot.com.es/)

EL CALEIDOSCOPIO DE VIOLETA BALIÁN (http://violetabalian.blogspot.com.es/)

SOÑANDO CUENTOS (http://sonandocuentos.blogspot.com.es/)

ENTRE MONTONES DE LIBROS (http://entremontonesdelibros.blogspot.com.es/)

JUNGLA DE PAPEL(http://junglasdepapel.blogspot.com.ar/)

DIARIO DE UN M.I  (http://diariodeunmi.blogspot.com.es/)

PRESENTIMIENTOS  (http://mariedemex.blogspot.mx/)

UNA ABUBILLA EN LA BAHÍA (http://unaabubillaenlabahia.blogspot.com.es/)

DESNUDA EN LETRAS (http://www.desnudaentreletras.blogspot.com.es/)

CUENTOS DE TERROR Y PROFECÍAS (http://cuentosdeterroryprofeciasalejandra.blogspot.com.es/)





viernes, 8 de agosto de 2014

LA BUENA MUERTE


"Perro en el bosque", pintura de Manuel Amigo



Sentir la volubilidad de los huesos
Su crujir en lo más hondo de tu pozo
Vaciar los bolsillos de naderías
Cambiar la sucia tela por cuero peludo
Saltar de la cama al sotobosque
Dejar atrás un viejo traje
Y correr, correr, correr...
Olvidando quién fuiste
Siendo quien eres
Corriendo sin tropezar
Sobre troncos olvidados y cauces secretos
Buscando un lugar donde dejarte caer en paz
Porque mueres, lo sabes
Y sabiéndolo sigues corriendo, persiguiendo un digno final
Hasta que te rindes en un lecho de hierbas y hormigas
Y tu lengua se congela, y tu corazón deja de bombear
Entonces aparece un último pensamiento, uno feliz:
Haber dejado tu cama de satén para como un perro morir.



Rafael Lindem



domingo, 3 de agosto de 2014

CIBERACOSO: DESTRUYENDO PERSONAS CÓMODAMENTE SENTADOS DESDE CASA



Hace poco tuve la oportunidad de leer el libro "El maltrato psicológico", del psiquiatra González de Rivera. En él se habla del acoso laboral y moral, y de los perfiles psicológicos que suelen verse implicados en este tipo de crimen, por desgracia, cada vez más extendido. Tengo que admitir que actualmente se ha convertido en un tema muy interesante para mí, por haberlo sufrido personalmente, y que lo leí en apenas un par de noches, devorando cada párrafo con cara de déjà vu. Según el autor, la mente del acosador bebe de patologías narcisistas y paranoides, destacando la envidia como rasgo inamovible en todos los casos. El acosador sufre constantemente por el bien ajeno, y disfruta destruyéndolo. No puede hallar la paz de ningún otro modo y esto lo convierte en un ser desgraciado pero también muy peligroso. González de Rivera, menciona también como rasgos frecuentes la necesitad de control y la mediocridad. Define a esta última como la ausencia de interés, aprecio o aspiración a la excelencia, y a los sujetos que la padecen, como seres vacíos, autocomplacientes, fatuos y malvados, sin empatía ni límite moral que los frene en sus fechorías. Por último propone el concepto de trastorno por mediocridad inoperante activa, o síndrome MIA, caracterizado por un deseo enfermizo de notoriedad y de ser tenido en cuenta por los demás, lo que los lleva a trabajar durante días, semanas, o meses, sin descanso ni control, creando un gran volumen de trabajo que finalmente no sirve para nada.
     Esto me llevó a pensar en lo gris y terrible que debe ser la vida de semejantes personajes, siempre atacando, siempre tratando de anular al vecino con el césped más verde o el coche más bonito, rodeándose de amenazas imaginarias, odiándose a sí mismos por encima de todas las cosas, por no ser lo que desean ser, o por no conseguir lo que creen merecer por derecho divino. Porque el odio hacia uno mismo, he sido testigo de ello, se erige finalmente como el auténtico caballo de tiro de este depredador deshumanizado. Sus víctimas son en realidad un lienzo en blanco, donde pinta con mano demente su "pesadillario" personal; todos sus miedos; sus complejos, físicos y mentales; sus fracasos..., todo lo que evita ver en el espejo convenientemente sesgado de su conciencia. Una vez ha completado el cuadro, lo maltrata, regocijándose en el daño, y le prende fuego para reducirlo a cenizas. Así cree purgarse, asesinar su propio "Yo", del que se avergüenza en lo más profundo de su corazón.
     Pero volvamos al déjà vu, a ese rostro, el mío, que no pudo reflejar otra cosa más que sorpresa, al encontrar entre los aciertos del buen psiquiatra y los casos de ciberacoso que he tenido oportunidad de revisar, un conjunto de coincidencias que se repiten hasta la saciedad, independientemente del entorno cultural donde tengan lugar los ataques. Rumores, insultos de todo tipo, la divulgación de fotos o material privado, mails difamatorios al trabajo de la víctima o a su círculo social más intimo, parecen ser las técnicas más usadas, y lo son porque funcionan, porque es inquietantemente fácil marcar a una persona, mancillarla y hacerla parecer culpable a los ojos de los demás. Aislándola, estos sujetos consiguen amplificar el alcance del daño. Es también muy común que otras personas aprovechen los ataques del acosador y se unan a la "fiesta", contribuyendo así a la destrucción de la víctima. Normalmente este segundo grupo se mueve por antiguas rencillas, celos o simple maldad. A estas alturas, el daño infringido, y dependiendo de la fortaleza emocional de la persona, puede ser ya irreparable. Yo mismo he podido experimentar cómo los ataques de una persona que vive obsesionada conmigo y llena de odio, han podido calar en el estado de ánimo de mi familia y de las personas que más quiero. Salpicarme en el entorno profesional; en mi circulo amistoso, donde he comprobado qué personas merecen realmente la pena y cuales estaban de paso; en mi moral, que ha ido muriéndose poco a poco de puro asco. Que hablen de la vida sexual de uno, que te llamen asesino, violador, pederasta, ladrón, es sólo el principio. Como dijo un buen amigo mío: "hay formas más honorables y elegantes de descartar a un posible competidor", y tiene razón, las hay, pero hablar de elegancia y honorabilidad con ciertas personas es como hablar de física cuántica con un mejillón, tan difícil como convencerlas del daño que están haciendo y de que es momento de parar. Animadas por ese viejo gen paleto que empujaba a sus antepasados a cazar brujas, comunistas, a lapidar, linchar, o ahorcar homosexuales, no oirán tu petición, simple y llanamente porque te quieren muerto. Atrás quedan los casos de Amanda Todd o de Ryan Halligan, que acabaron quitándose la vida tras sufrir insultos y humillaciones de toda clase, atrás quedan los testimonios de cientos de personas que han sido marcadas por esta pandilla de indeseables, ahora todopoderosos tras la relativa seguridad que ofrece internet. ¿Y qué nos queda por delante? Espero que un cambio, pero mientras llega, sólo podemos combatir este veneno desde la vigilancia. No permitan jamás que les amedranten, no cedan terreno ante estos matones, ni toleren sus excesos contra otra persona. Actualmente, el código penal español ha recrudecido las condenas contra los delitos de calumnias e injurias. Piensen en esto y hagan cuentas:
    
     El delito de calumnia se castiga con multa de cuatro a diez meses. Si la calumnia es difundida con publicidad, es decir, por medio de imprenta, radio, internet o similar, la pena será de prisión, de 6 meses a 2 años, o multa de 6 a 24 meses. En estos casos, también será responsable civilmente la persona física o jurídica que ayudó a difundir la calumnia.
    
     Las injurias, es decir, los insultos que atentan contra la imagen de una persona y su dignidad de manera grave, se castigan con multa de 3 a 6 meses, y las hechas con publicidad, es decir, por medio de la imprenta, radio, internet o similar, con multa de 6 a 14 meses.
     El delito de amenazas tiene lugar cuando una persona anuncie o advierta a otra con causarle un daño a él, a su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado. El daño puede ser constitutivo de los delitos de homicidio, lesiones, aborto, torturas, contra la libertad, delitos contra la integridad moral, la libertad sexual, la intimidad, el honor, el patrimonio… etc. intimidando al amenazado y privándole de su propia tranquilidad y seguridad. Serán castigadas con la pena de prisión de uno a cinco años, si se hubiere hecho la amenaza exigiendo una cantidad o imponiendo cualquier otra condición, aunque no sea ilícita, y el culpable hubiere conseguido su propósito. De no conseguirlo, se impondrá la pena de prisión de seis meses a tres años. 

     Ya ven, no duden en denunciar. Por otro lado, podrán recibir ayuda de varias webs dedicadas a combatir el ciberacoso, como es el caso de PantallasAmigas (http://www.pantallasamigas.net/) y similares, y existen infinidad de libros disponibles que les ayudarán a comprender mucho mejor este fenómeno. Pero por encima de todo, no olviden jamás que tienen tanto derecho a existir como el que más, que su palabra y sus pensamientos tienen el mismo valor que los de cualquier otra persona, y que nadie, repito, nadie, tiene derecho a destruir la vida de otra persona porque sí. El día que todos entendamos esto, se celebrarán muchos menos juicios.



Rafael Lindem





lunes, 14 de julio de 2014

MATUMAINI: EL FUTURO DE LOS NIÑOS NO DEBE CONVERTIRSE EN UN CUENTO DE TERROR


 
 
 
 
 
Matumaini es el proyecto de un grupo de personas que lucha por la integración de niñas y niños en situación de exclusión social, ayudando a cubrir sus necesidades más básicas y fortaleciendo su formación; cincelando, al cabo, una parte importante del futuro de este planeta nuestro, abocado casi siempre al desastre y a la escisión entre personas con opciones y otras sin la menor oportunidad. Matumaini quiere cambiar esto, y para ello trabaja estrechamente con la asociación Mwema Children, ubicada en Karatu, Tanzania. Tuve conocimiento de ellos gracias a mi buena amiga María Alcocer González, e inmediatamente me puse al día sobre el gran trabajo que han venido realizando durante años, concienciando a los más afortunados, ayudando a los necesitados, invirtiendo tiempo y recursos en la noble gesta de cambiar las cosas. Desde El Hombre de Mimbre queremos contribuir con nuestro granito de arena a esta causa. A lo largo de varios números hemos venido publicando historias donde el horror, la violencia y el lado más lóbrego de la naturaleza han campado a sus anchas. Creo que ha llegado el momento de demostrar que el terror, como género, no sólo es una herramienta incomparable para desgranar nuestro interior y ayudar a conocernos mejor, también puede entrañar la capacidad de cambiar las cosas, de ayudar, de hacer del mundo un lugar mejor, aunque sea desde una plataforma tan humilde como la nuestra. Es por esto que a partir de ahora, las ventas de la revista (tanto de números existentes como de nuevas entregas) irán destinadas a la inestimable labor que desempeña Matumaini. No se me ocurre un mejor modo de dar utilidad a horas de escritura, dibujos y maquetación que éste. Los números, además, podrán adquirirse tanto en formato MOBI como EPUB dentro del mismo blog, mediante pago por paypal. Por sólo UN EURO, podrán disfrutar de varias historias de terror magníficamente ilustradas, y ayudar al mismo tiempo a que el futuro de muchos niños sea un poco más amable. 
 
 
 
  
Rafael Lindem




sábado, 21 de junio de 2014

KUKUQUECO KUKUQUÉ: CAMBIOS



Mientras la reedición del número 3 de El Hombre de Mimbre va tomando cuerpo (aunque su salida se prevé para navidades), y el número cinco hace lo propio pensando en una edición a corto plazo, otros muchos planes se han puesto en marcha dentro de Ediciones 42. Lo cierto es que muy pronto se sucederán varios cambios importantes pero necesarios. Algunos, relacionados con la revista, llevan tiempo rondándome  la cabeza y pienso que ya es hora de darles luz verde; otros, enfocados hacia algunas ediciones en papel (será un proceso lento, pero que no dejará indiferente a nadie), incluyen una nueva revista literaria, y proyectos como el comic Iron Shoes, o este  Kukuqueco Kukuqué, que abrirá la veda a una serie de trabajos enfocados a la lucha social. Hay más, mucho más, pero todo será anunciado en su momento. Lo que sí puedo asegurar es que la fuerza y la dirección del viento me gustan mucho.
 
 
Dibujos, magia, massais... Kukuqueco Kukuqué viene de camino.





 
Rafael Lindem
 
 
 


 
 

domingo, 15 de junio de 2014

A LA FARÁNDULA, A CAÍN, A JUDAS, A ESE DUENDE BURLÓN QUE SE OCULTA DEBAJO DE VUESTROS SOMBREROS




 
 
 
 
 
Ya no creo en vuestro cielo
Ni en vuestro mar eterno
No temo a vuestro infierno
E Incluso dudo de vuestro mismo suelo
 
No puedo, no quiero
Engañar mis sentidos de nuevo
Lo admito, tengo miedo
Miedo de creerlo verdadero
 
Fuera, maldita farándula
Adiós fariseos, idos al cuerno
Llevaos vuestros besos,  vuestro falso dinero
 
Ya no creo en vuestra camándula
Destruisteis el cielo, el mar eterno
El infierno, el mismo suelo, con un "te quiero"
 
 
 
Rafael Lindem
 
 
 
 
 
 
 




lunes, 26 de mayo de 2014

EL HOMBRE MEDIOCRE



El envidioso cree marchar al calvario cuando observa que otros escalan la cumbre. Muere en el tormento de envidiar al que le ignora o desprecia, gusano que se arrastra sobre el zócalo de la estatua.



 
 

Desgraciadamente, los calumniadores suelen olvidar su inferior jerarquía y pretenden tocar la zampoña, con la irrisoria pretensión de sus desafinamientos. Tórnanse entonces peligrosos y nocivos. Detestan a los que no pueden igualar, como si con sólo existir los ofendieran. Sin alas para elevarse hasta ellos, deciden rebajarlos: la exigüidad del propio valimiento les induce a roer el mérito ajeno. Clavan sus dientes en toda reputación que les humilla, sin sospechar que nunca es más vil la conducta humana. Basta ese rasgo para distinguir al doméstico del digno, al ignorante del sabio, al hipócrita del virtuoso, al villano del gentilhombre. Los lacayos pueden hozar en la fama; los hombres excelentes no saben envenenar la vida ajena.
 
Ninguna escena alegórica posee más honda elocuencia que el cuadro famoso de Sandro Botticelli. La calumnia invita a meditar con doloroso recogimiento; en toda la Galería de los Oficios parecen resonar las palabras que el artista -no lo dudamos- quiso poner en labios de la Verdad, para consuelo de la víctima: en su encono está la medida de su mérito...
 
La Inocencia yace, en el centro del cuadro, acoquinada bajo el infame gesto de la Calumnia. La Envidia la precede; el Engaño y la Hipocresía la acompañan. Todas las pasiones viles y traidoras suman su esfuerzo implacable para el triunfo del mal. El Arrepentimiento mira de través hacia el opuesto extremo, donde está, como siempre sola y desnuda, la Verdad; contrastando con el salvaje ademán de sus enemigas, ella levanta su índice al cielo en una tranquila apelación a la justicia divina. Y mientras la víctima junta sus manos y las tiende hacia ella, en una súplica infinita y conmovedora, el juez Midas presta sus vastas orejas a la Ignorancia y la Sospecha.
 
Los mediocres, más inclinados a la hipocresía que al odio, prefieren la maledicencia sorda a la calumnia violenta. Sabiendo que ésta es criminal y arriesgada, optan por la primera, cuya infamia es subrepticia y sutil. La una es audaz; la otra cobarde. El calumniador desafía el castigo, se expone; el maldiciente lo esquiva. El uno se aparta de la mediocridad, es antisocial, tiene el valor de ser delincuente; el otro es cobarde y se encubre con la complicidad de sus iguales, manteniéndose en la penumbra.
 
Los maldicientes florecen doquiera: en los cenáculos, en los clubs, en las academias, en las familias, en las profesiones, acosando a todos los que perfilan alguna originalidad. Hablan a media voz, con recato, constantes en su afán de taladrar la dicha ajena, sembrando a puñados la semilla de todas las yerbas venenosas. La maledicencia es una serpiente que se insinúa en la conversación de los envilecidos; sus vértebras son nombres propios, articuladas por los verbos más equívocos del diccionario para arrastrar un cuerpo cuyas escamas son calificativos pavorosos.
 
Vierten la infamia en todas las copas transparentes, con serenidad de Borgias; las manos que la manejan parecen de prestidigitadores, diestras en la manera y amables en la forma. Una sonrisa, un levantar de espaldas, un fruncir la frente como subscribiendo a la posibilidad del mal, bastan para macular la probidad de un hombre o el honor de una mujer. El maldiciente, cobarde entre todos los envenenadores, está seguro de la impunidad; por eso es despreciable. No afirma, pero insinúa; llega hasta desmentir imputaciones que nadie hace, contando con la irresponsabilidad de hacerlas en esa forma. Miente con espontaneidad, como respira. Sabe seleccionar lo que converge a la detracción. Dice distraídamente todo el mal de que no está seguro y calla con prudencia todo el bien que sabe. No respeta las virtudes íntimas ni los secretos del hogar, nada; inyecta la gota de ponzoña que asoma como una irrupción en sus labios irritados, hasta que por toda la boca, hecha una pústula, el interlocutor espera ver salir, en vez de lengua, un estilete.
 
 
 
 
 
José Ingenieros
 
 
 
 
 
 

 

sábado, 24 de mayo de 2014

EN LA CORTE DEL GRAN CERDO CASTRADO







En la corte del gran cerdo castrado todo son quejas
En la corte del gran cerdo castrado todo es una excusa
En la corte del gran cerdo castrado todo es vileza en cornamusa
En la corte del gran cerdo castrado todo son despreciables gracejas


Su reino es de pelusa, costra y mierda amerengada
Las prisiones andan rebosantes de aventureros y emprendedores
Fuera, reinan  alcahuetas y mequetrefes, esparciendo mil rumores
El honor y la elegancia son una maravilla ni siquiera imaginada


Cuidado, viajero, no pises su sombra, no solapes su regio gruñido, no sueñes
Cuidado con mirar a otra parte cuando el rey  rezonga, mucho cuidado
Cuidado con medirte en su presencia, no sea que quede por tierra


Se prudente, celoso de tus virtudes; olvida lo contrario, no te empeñes
Si hay suerte, mordaza;  jamás comentes ese logro largamente deseado
Recordad que allí, en la corte del gran cerdo castrado, la dicha es una declaración de guerra





Rafael Lindem




 

El HOMBRE DE MIMBRE 3 Y 5: STUKAS VS CARMÍN



 
 
 
Llegar al número 5 de esta publicación, reeditar y mejorar el material anterior, y tener un plan de edición para cinco entregas más, es motivo suficiente para estar feliz. El Hombre de Mimbre ha vivido sus pequeñas glorias, sus pequeños infiernos, y aquí sigue. Hay enemigos, por supuesto, personas que sueñan con su final, con el mío incluso, pero todo esto sólo son contratiempos, de ningún modo el final del camino. La revista seguirá existiendo, mis proyectos seguirán adelante, y seguiré respirando por mucho tiempo, con la  venia o sin ella. Como dijo William Arthur Ward, "Podemos lanzar piedras, quejarnos de ellas, tropezarnos con ellas, trepar sobre ellas, o construir con ellas". Yo hace mucho que me cansé de lanzarlas, y aunque reservo aún un par para hacer diana llegado el momento, tengo en general mejores planes para ellas. ¿Y vosotros/as?
 
 
 
 
 
Rafael Lindem



martes, 20 de mayo de 2014

VUESTRO GRAN MISTERIO


Rafael Lindem, por Calavera Diablo





A menudo os preguntáis quién soy
A menudo os preguntáis de dónde vengo
A menudo os preguntáis qué pienso
A menudo os preguntáis hacia dónde voy
A menudo os preguntáis qué planes tengo
A menudo preguntáis sin hallar respuesta


Sólo soy el señor Lindem, ¿me oís? El señor Lindem
Nací en la tormenta, y un rayo me puso aquí
Mis pensamientos ladran y maúllan, a veces gritan
Voy de cabeza en cabeza, paladeando vuestro sentir
Mi plan es dejar en el mundo una huella invisible pero profunda
Confundiros mil veces más de lo que ya estabais al nacer


A menudo os preguntáis por mis sentimientos
A menudo os preguntáis por mi humanidad
A menudo os preguntáis si soy de confianza
A menudo os preguntáis si mi magia es verdadera
A menudo os preguntáis si Sabatini es peligroso
A menudo os preguntáis si he comido carne humana


No son ni malos ni buenos, simplemente honestos
Soy tan humano como pueda serlo un gatoperro de Parnopio
Podéis confiar, sí, como ya dije soy honesto y odio ese tipo de sorpresas
Puedo leer vuestros ojos, cambiar de forma y vivir cientos de vidas
Sabatini no ensarta;  Sabatini adorna, conversa, y a veces, sólo a veces, araña
La carne humana me empalaga


Seguid haciendo preguntas, es vuestro sino
Soy el libro que jamás terminaréis de leer
El sueño que no supisteis soñar
El extraño en el umbral, tan cerca y tan lejos
El demonio que os susurró la increíble verdad
Sólo el señor Lindem, vuestro gran misterio







lunes, 19 de mayo de 2014

TERRIBLE ESTROPICIO A MEDIANOCHE










Trescientos años pasó Pilón en el torreón del tiempo
Clavando las horas en la campana con su gran martillo
Fiel a su profesión hasta que blanquearon sus cabellos
Para entonces, ley de vida, el tañedor ya tenía sustituto, uno mucho más joven
Allá arriba dejó sus mejores años, colgados junto al badajo
Desde entonces se hizo común verlo vagar sin rumbo, martillo al hombro



Una tarde tropezó con Las doce tazas, noble familia de porcelana
La tristeza de Pilón era ya popular en Mundo Bujía y no la dejaron pasar
"Amigo Pilón, levanta ese ánimo", dijo una de ellas con su voz esmaltada
"Sí, ven con nosotras", siguieron las otras once, "hay Jengibre para cenar"
"Vamos, no lo pienses más", exclamaron todas, " antes de que anochezca"
Y allá que les siguió Pilón, hasta una gran tetera con puerta y ventanas



Comieron jengibre, pastel de cannabis, hablaron de alegrías y hasta recitaron en calé
No había cabida para la tristeza entre los muros curvilíneos de aquella tetera
Sonriente, Pilón observó a sus amigas, mientras éstas departían y bromeaban, olvidándose del tiempo
Pero se acercaba la medianoche, inexorable, y su mano, fatalmente entrenada, cayó sobre el martillo
Trescientos años había pasado en el torreón del tiempo, tañendo las horas
Trescientos años tocando la medianoche; martillo en mano, dejó de sonreír: doce tazas, doce campanadas, un terrible estropicio




Rafael Lindem




viernes, 2 de mayo de 2014

EN EL UMBRAL


"Indoor desert", fotografía de Álvaro Sánchez Montañés



Aquí, en el umbral, vivimos entre grandes rocas
Aquí, en el umbral, silba un aire frío que nos estremece
Aquí, en el umbral, estamos rodeados de sombras
Entráis, salís, siempre de paso, como nubes de tormenta
A veces oímos tronar vuestras voces, una tempestad de palabras
A veces os oímos llorar, y sufrimos el granizar de vuestra alma
A veces, os vemos arder en la cama, con la conciencia hecha trizas
Aquí, en el umbral, se os conoce bien, hemos sentido vuestra huella
Podéis abrir o cerrar la puerta, cubrir la ventana de cortinas, eso no cambiará nada
Seguiremos aquí, vosotros ahí; tronaréis, lloraréis y arderéis entre sábanas
Siempre de paso, como nubes de tormenta.




Rafael Lindem






sábado, 26 de abril de 2014

QUE ASÍ SEA




Que las lágrimas de mi madre
El pundonor de mis hermanos
Las burlas de mil fulanos
El rostro serio de mi padre


Las molestias de mis amigos
La pesadilla de anoche
Las calumnias de un fantoche
La plebe y sus castigos


Que se vuelvan fuego, miseria
Vuestra sangre en una copa
Pestilencia, soledad y terror


Que se vuelvan cama con difteria
Un disparo a quemarropa
Vuestro cáncer, vuestro gran error


Así lo quiero yo, chusma mezquina
Así lo clama mi dolor.









lunes, 21 de abril de 2014

EL DINOSAURIO


 
 
 
 
 
 
 
William E. Fleming, director general de James Crawford Publishing, tiene una dilatada trayectoria como diseñador y maquetador de obras digitales  y en formato papel. Actualmente forma parte de las reediciones del El Hombre de Mimbre, así como de futuros números que están en preparación. Podrán contactar con él en:
 
 
 
 
 
 
 
 
Podrán ver más dibujos de Mikael García en:

 
Web de Maikel García
 
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