lunes, 14 de enero de 2013

COMPORTAMIENTOS ENFERMIZOS Y OTROS OBSTÁCULOS QUE HAY QUE SORTEAR.


Señalaba Montaine que no hay nada malo en decir estupideces, que lo realmente malo es decirlas con énfasis.  Del mismo modo, he llegado a pensar que no hay nada malo en ser un estúpido — ¿quién no lo ha sido alguna vez?—, pero sí en abusar sin medida de esta condición. Todo estúpido, a fuerza de tesón y algo de talento, puede llegar a convertir su majadería en un digno entretenimiento, en una gracia a tener en cuenta, sin embargo, cuando el sujeto en cuestión, además de estúpido, es egocéntrico y vanidoso hasta decir basta, la diversión puede tomar un cariz de lo más desagradable. Y es por uno de estos individuos —¡ejemplar de museo!— por lo que me veo obligado a sentarme aquí y defender nuestro espacio, defenderlo de los actos y palabras de alguien capaz de jugar al parchís consigo mismo y enfadarse cuando pierde; alguien que, en cuestión de horas, es capaz él solo de escribir, producir, dirigir, interpretar, montar, sonorizar y vender la película más bizarra e increíble del mundo, y atiborrarse luego a palomitas mientras la disfruta una y otra vez en la sala privada de su autocomplacencia.

     Ediciones 42 es un proyecto editorial, y como todo proyecto cuenta con una pequeña lista de ambiciones que dan sentido a su empeño por existir; novelas, cómics, y otras muchas cosas que no vale la pena mencionar hasta que se concreten pero que nos alientan a seguir ilusionados y  a luchar por convertir el concepto original en algo mejor y más grande. Mejor y más grande, sí, pero, no nos equivoquemos, dentro de nuestras posibilidades. Esto aún no es una editorial, el camino para conseguirlo es largo y está lleno de obstáculos; pensar lo contrario es una.... eso, una estupidez. Desde un principio, los integrantes de este humilde grupo lo hemos tenido claro y hemos sabido dejar atrás cualquier ínfula o rasgo egótico, sabiendo que acabarían siendo un lastre más que otra cosa. Por desgracia, hay quien no sabe verlo así, y es incapaz de abordar la travesía sin su espejito de mano y una pequeña lista de deseos personales, que van desde su efigie en la plaza de un pueblo a los aplausos desaforados de una masa enloquecida. Para esta persona la ambición lo es todo y, llevada por la impaciencia, se cree con derecho a mentir y calumniar cuando el viento no sopla en la dirección que desea. Ya desde un principio cometió la pedantería de pregonar en sus blogs la irrisoria fantasía de ser una mina de oro para Ediciones 42, cuando realmente no había ni mina, ni oro, ni editorial (por el momento sólo somos un grupo de personas con ganas de hacer cosas).  Más tarde, su locura (una locura pesada y empalagosa, para nada genial) lo llevó a creerse por encima de sus compañeros y a situar uno de sus proyectos, planeado para cuando pudiésemos afrontarlo económicamente, en primera línea. Explicarle que la viabilidad de su proyecto dependía de que otro, mucho más comercial y manejable, saliese adelante se convirtió en algo imposible. El AUTOR vio insultos, desprecios y hasta una conspiración judeo-masónica para enterrar su magna obra —sí, amigos, sólo faltaban helicópteros negros sobrevolando su casa con el sello de la editorial—. "¡Cómo podéis buscar dinero para la idea de otro, con lo genial que soy yo!", "¡Esto es un ultraje!", "¡Jamás me he sentido tan insultado!", etc.. A esto se le unieron varios incidentes personales que me llevaron a proferir reproches para los que su ego enfermizo no estaba preparado y que lo empujaron a convertir su blog, ese en el que ha mentido tantas veces sobre editoriales (una incluso inexistente, como es aún nuestro caso) que besan sus gloriosos y artísticos pies, en un hervidero de alusiones malintencionadas hacia nuestro fanzine y Ediciones 42. Y aunque sus blogs ya ha sido antes escenario de conductas similares con todo aquel que ha intentado ayudarle  a escribir mejor o a publicar su trabajo, no deja de ser un comportamiento impropio de alguien que anda ya cerca del medio siglo de vida, y que afea un conjunto que, pese a todo, no carece de ciertos méritos, tanto en su faceta de escritor como en la de ilustrador. Una lástima lo de su... énfasis. Desde aquí queremos desligarnos de cualquier comentario que el mencionado individuo haga sobre nosotros y dar por cerrado un frente que es tan denigrante para él como para los lectores que simplemente esperan pasar un buen rato.
                                                                                                                  Firma: Nosotros

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